
Una
escuela común que satisfaga el ideal de una educación igual para todos, lo que
presupone en buena medida un currículum común, en el paisaje social de las
sociedades modernas, acogiendo a sujetos muy diversos, parece una contradicción
o un imposible. No obstante, el derecho básico de esos sujetos a la educación,
en condiciones de lo que WALZER (1993) denomina igualdad simple (una enseñanza con contenidos y fines
comunes), obliga a aceptar el reto de hacer compatible en la escolaridad
obligatoria un proyecto válido para todos con la realidad de la diversidad.
Plantear el problema de la diversidad y de la diferencia en y ante la educación supone enfrentarse con retos y ámbitos
de significado muy polivalentes: la lucha contra las desigualdades, el problema
de la escuela única interclasista, la crisis de los valores y del conocimiento tenidos
por universales, las respuestas ante la multiculturalidad y la integración de
minorías, la educación frente al racismo o el sexismo, las proyecciones del
nacionalismo en las escuelas, la convivencia entre las religiones y las
lenguas, la lucha por la escuela para la autonomía de los individuos, los debates
“científicos” sobre el desarrollo psicológico y sus proyecciones en el
aprendizaje, la polémica sobre la educación comprensiva, las posibilidades de mantener
en unas mismas aulas a estudiantes con diferentes capacidades y ritmos de
aprendizaje, además de la revisión de las rigideces del actual sistema escolar y
de sus prácticas. La consideración de la diversidad humana es una constante en
la historia de los sistemas escolares, en el pensamiento en general y en el
educativo, en particular, en permanente relación dialéctica con la proclamación
de la universalidad de la naturaleza humana, de la que se deduce, entre otras
cosas, el derecho a recibir la enseñanza en condiciones de igualdad. En el
plano individual se hace evidente en forma de inconstancia en el modo de ser y de comportarse a lo
largo de su vida, así como en las manifestaciones que tienen sus disponibilidades
personales En un segundo plano, la variedad se manifiesta también como multiplicidad
entre individuos.
La singularidad no solo es una realidad dada de los individuos, sino que se la resalta además como un valor importante en las sociedades democráticas liberales y tolerantes que reconocen los derechos que protegen y proporcionan espacios a la individualidad. Teórico de la libertad John Stuart Mill (1970)
La singularidad no solo es una realidad dada de los individuos, sino que se la resalta además como un valor importante en las sociedades democráticas liberales y tolerantes que reconocen los derechos que protegen y proporcionan espacios a la individualidad. Teórico de la libertad John Stuart Mill (1970)
LA DIVERSIDAD SE CONVIERTE EN PROBLEMA. EL GUSTO POR LA NORMA O EL NIVEL
En la escuela no se admiten grados muy distintos de logro, en los
objetivos comunes, existen mecanismos que estimulan la graduación de resultados
individuales que premian y castigan la separación de la norma. La función
disciplinante de la que hemos hablado en otro momento es, ante todo,
normalizadora. El funcionamiento dominante de la escuela, de su currículum, de
los métodos pedagógicos, está configurado, generalmente, más para organizar la
desigualdad entre los escolares que para corregirla o para convivir con la
diversidad de capacidades, niveles en las mismas, ritmos de trabajo distintos,
motivaciones variadas de los sujetos, etc. El mecanismo de normalización que
define el éxito (para los que quedan incluidos en la norma) y la exclusión
(para los que quedan fuera de la norma) se vio reforzado en el momento en que
la escolaridad se hizo realmente obligatoria para todos. Fracasar es ser
excluido por una vía de carácter más bien técnico: la del “etiquetado” que
implica no superar la norma que define lo que es y no es aceptable. Supone
negar a los sujetos fracasados la bondad de la escolaridad por otras vías,
culpabilizándoles de no dar de sí lo que se les exige, hasta el punto de que
algunos consideran que sería mejor para ellos apartarlos del sistema. d a la
salida, lo que da lugar a la exclusión de los escolarizados. Es tan grave este
problema que se convierte no ya en una disfuncionalidad de las instituciones
escolares (el alto fracaso que producen obstaculiza su propio proyecto y su
dinámica), sino en un problema social que delata el fracaso de la escuela
obligatoria para dar acogida en su seno a toda la diversidad de la población
escolar. La escuela y su currículum, que deben ser oportunidades para todos,
pasan con demasiada facilidad a ser estructuras de dificultades graduadas que
todos han de superar a un mismo ritmo y con las mismas ayudas, de suerte que en
cada uno de los escalones establecidos en la graduación medimos a los sujetos
para ver si son aptos o no, los diferenciamos y les decimos a muchos que son
desiguales a los demás.
La educación secundaria
que se convierte en obligatoria pasa a ser una educación general y, como tal,
debe entenderse: válida para todos.
GRADUAR LA ESCOLARIDAD OBLIGATORIA FACILITA EL PROGRESO ORDENADO, PERO REGULA UN RITMO PARA LOS ESTUDIANTES QUE SON DESIGUALES
La escuela universal posible
implica tratar a alumnos agrupados. Las nuevas formas institucionalizadas de
abordar este reto tuvieron dos apoyos fundamentales:
a) El desarrollo de la
psicología evolutiva y diferencial, y b) la instauración de la
racionalidad taylorista en las organizaciones industriales modernas que
irradiaron sus esquemas a otros ámbitos, como el escolar. Este esquema tiene
una larga historia y se proyecta en prácticas muy diversas: desde el diseño de
instrucción que se propone en algunas orientaciones de la psicología, a las
proyecciones que se extraen del estudio de estilos de aprendizaje, o las
experiencias de programas diseñados a la medida de cada estudiante en la
educación especial, etc. El alumno será
comprendido en función de unas coordenadas conceptuales que lo diferencian en
etapas, cursos académicos, edades mentales y de instrucción, en normales y
anormales o en poseedores de capacidades específicas que los convierten en seres
clasificados. La escuela a la medida
del niño se entendió, en primer lugar, como una institución
apropiada para el educando, como alguien que es diferente de los adultos, pues
es un ser que evoluciona. Al alumno hay que tratarlo de acuerdo con la
diversidad de estadios por los que pasa en el curso de su desarrollo hacia la
madurez, porque en cada uno de ellos tiene posibilidades distintas. La escuela a la medida del niño llegó a
significar también, en segundo lugar, la toma en consideración de los
demostrables desiguales niveles de inteligencia general, así como de la
variedad de las aptitudes específicas de cada uno. La escuela graduada (la que clasifica a los
estudiantes a lo largo de toda la escolaridad) es hoy modelo universal de
organización. Los profesores parecen haber perdido la capacidad profesional de
trabajar con la diversidad, si ésta no es reducida por algún tipo de
clasificación de estudiantes. Afirmaba Rufino Blanco
a principios de este siglo,
era la clasificación de los niños por el criterio de la edad, generalmente,
habiéndose utilizado también otros criterios más refinados, como la edad
mental, la edad de instrucción y ciertas capacidades o niveles en el
rendimiento previo ritmo de desarrollo
define la normalidad. Quienes
se salgan del estándar normativo, quienes no sigan el ritmo y la secuencia caen
en la “anormalidad”, bien sea en su zona negativa (los “retrasados, los
“sub-normales”, los fracasados, los no aprobados), bien en su zona positiva
(los “adelantados”, los “sobre-dotados”, los notables y sobresalientes).
FORMAS DE ABORDAR LA COMPLEJIDAD PROVOCADA POR LA DIVERSIDAD
Los profesores no
pueden quedarse en el papel de simples vigilantes de todos esos procesos de clasificación
y de normalización regulados para ser jueces de los “buenos” y de los “malos” estudiantes.
Han de poner en práctica soluciones que mitiguen esa dinámica jerarquiza dora y
excluyente. El principio de que una pedagogía que trata igual a los que son
desiguales produce desigualdad y fracaso
El espíritu que
sostiene a la educación obligatoria requiere que, desde la organización
escolar, desde los métodos educativos, desde las prácticas de diagnóstico,
etiquetado y de evaluación, desde las actitudes del profesorado. Escolar, sigue teniendo validez para
buscar estrategias pedagógicas que diversifiquen, a
condición de que la diferenciación no introduzca más desigualdad.
LA ESCUELA PÚBLICA Y COMPRENSIVAS COMO RESPUESTA A LAS DESIGUALDADES Y A LAS DIFERENCIAS
La
diversidad y las desigualdades entre estudiantes son aspectos que se
manifiestan en cada centro escolar y en cada aula. Son retos y fuente de
dificultades para la organización de las escuelas, la
existencia de centros diferentes entre sí porque acogen a estudiantes
desiguales y diversos. Una escuela pública en un suburbio de una gran ciudad
acoge a estudiantes muy distintos a los de otra que, aunque sea igualmente
pública, esté situada en otro contexto urbano más favorecido. Ésta es una
evidencia de cómo desde la educación no se pueden combatir las desigualdades
sociales. Se producen otros muchos casos de desigualdad a través de la
“especialización” de escuelas en tipos de estudiantes provocados por causas
económicas e ideológicas. En nuestra tradición cultural y escolar se asentó la
práctica segregacionista de géneros, que ha dejado una
larga secuela de incomprensión acerca de la igualdad y la diferencia entre
sujetos de diferente género. La diferenciación de tipos de estudiantes entre
los centros públicos y privados constituye uno de los casos más universales y
frecuentes de
segregación de clientelas y de desigualdad real ante la educación. La
escuela pública es una apuesta histórica a favor de la igualdad, porque
posibilita el acceso a la educación a quienes no tienen recursos propios es
preciso hacer compatible la igualdad de todos ante la educación con el reconocimiento
de la pluralidad de opciones y de modelos de escuela, Quiere decirse que es
precisa una escuela única,
igual para todos, en la que no se permitan desiguales condiciones que
repercutan en grados de calidad diferentes.
.




No hay comentarios.:
Publicar un comentario